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LA MADUREZ PSICOLÓGICA DE LOS ALUMNOS DE NIVEL MEDIO SUPERIOR 31/01/2016

Posted by mibervaz in QUEHACER DOCENTE.
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Allá por la década de los sesentas y setentas, ubicándonos en el puerto de Acapulco, Gro., cuando quien esto escribe era niño y luego adolescente, estudiante de nivel medio SRAPLANCsuperior; recuerdo que las familias generalmente numerosas, como en el caso de la mía, y si bien no teníamos lujos como el de un aparato de televisión, no nos catalogábamos o catalogaban de pobreza extrema.

En ese entonces, mi padre era quien se iba a trabajar (generalmente así sucedía con las demás familias) para proveer el dinero y cubrir los gastos y demás necesidades, y cuando el ingreso no alcanzaba, mi madre ayudaba trabajando en casa, ya sea haciendo costuras para los vecinos, lavando y planchando ropa ajena, produciendo pan en un horno artesanal para vender o preparando y vendiendo comida a los obreros que construían hoteles sobre la avenida costera Miguel Alemán. Ahh!, pero siempre al pendiente de nosotros sus hijos.

Recuerdo, todas las tardes, después de comer, cuando mi madre veía que quien esto escribe para nada se acordaba de libros y cuadernos, de inmediato preguntaba sobre la tarea escolar; viene a mi mente, cuando en primer grado yo tenía dificultades para juntar las silabas, continuamente está en mi pensamiento la lección que decía “ese oso, ese dado…”, ante tal situación, ella tenía un chicotito que consistía en un cordel revestido de plástico verde transparente; algún psicólogo de ahora la hubiese tachado de cruel e inhumana por estarme provocando traumas; pero no, para nada: ¡Gracias mami!. Es decir, la madre estaba a cargo del cuidado y educación en valores (aunque rústica, porque no eran psicólogas o pedagogas, pero educación al fin).

¿Qué sucede ahora?

Por la situación económica, por el sistema económico bajo el cual vivimos, etc., el ingreso familiar que pudiese proveer el padre es insuficiente, sobretodo en familias numerosas y en condiciones de pobreza, alcanzando ya a las familias de clase media, por ello, la madre también se ve en la necesidad de salir a trabajar, y entonces ahora; ¿a cargo de quién se quedan los hijos? Desde pequeños van a guarderías ya sea particulares u oficiales, los padres contratan personas ajenas a la familia, y cuando bien les va a los hijos, estos quedan a cargo de los abuelos o tíos; ahh! y de los absurdos programas televisivos.

Pero, ¿es lo mismo que la educación de los hijos quede a cargo de personas o instituciones ajenas a la familia? También sucede que ambos padres lleguen cansados a casa y no les queden fuerzas para convivir y preguntar a sus hijos sobre lo que les sucedió en el día, sobre sus preocupaciones, sobre sucesos importantes, los cuales les estarían marcando por todo el resto de sus existencias. Aunque claro, esto es en lo general, porque hay excepciones, sobretodo en el caso de las madres, quienes a pesar del cansancio, de las preocupaciones muy propias de ellas, si, verdaderamente se preocupan por la educación de los hijos.

Lo anterior planteado repercute en la calidad del alumno que llega a nuestras aulas; y si no observemos: en mis tiempos de bachillerato era raro, muy raro que algún compañero profiriera palabras altisonantes en el salón de clases, sobretodo en presencia del profesor, lo cual ahora es “normal” que sea así, lo “anormal” es que el profesor le llame la atención al alumno.

Continuando con mi experiencia, en la adolescencia a nivel preparatoria (nivel medio superior) ,recuerdo, al momento de inscribirme, observé a uno que otro padre de familia SRA01inscribiendo a su hijo; pero la mayoría éramos jóvenes realizando por sí mismos el trámite de inscripción. Ahora observo (al menos en mi plantel) un significativo porcentaje sobretodo de madres de familia inscribiendo o reinscribiendo a sus hijos en este nivel. Durante mi estancia en el bachillerato nunca observé a algún padre de familia abogando por las calificaciones de sus hijos, quienes reprobábamos hacíamos lo posible por acreditar en segunda oportunidad, en curso de nivelación o simplemente repetíamos la asignatura. Finalmente quien se daba cuenta de ya no poder continuar, nadamás se retiraba, buscaba trabajo o continuaba en otra escuela.

Ahora, incluso la misma autoridad educativa del plantel (como en el mío) propicia que un significativo porcentaje de padres de familia suplique o abogue por la calificación de su vástago al establecer una fecha para entrega de calificaciones (los padres deben estar enterados en primera mano sobre las calificaciones de sus hijos, porque estos no les informan, según argumenta). En ese mismo día, el padre aprovecha para “aclarar”, reclamar o suplicar por la calificación de su descendiente.

En mis tiempos de estudiante de bachillerato, era el profesor quien nos entregaba en propia mano las calificaciones, y por ende nos íbamos dando cuenta de nuestra situación académica; por lo mismo, en base a ello reflexionábamos y buscábamos nuevas estrategias SRA02de estudio o debíamos poner más empeño; el mismo sistema de evaluación te permitía hacer esto. Por ejemplo; el programa de matemáticas I, el cual básicamente se refería a Álgebra, se integraba por diecisiete fichas (cada ficha era un subtema. A cada tres o cuatro fichas se nos aplicaba un examen). Para alcanzar el 70% de calificación mínima para acreditar era necesario aprobar doce fichas; de esa manera el estudiante se iba dando cuenta sobre su avance.

De acuerdo a lo anterior, se observa que el sistema económico prevaleciente en nuestro país y demás países, sobretodo latinoamericanos en su mayoría, afecta a la integridad de las familias, a la educación en valores de los hijos. Repercute también en la calidad del alumno que llega a nuestro plantel, reflejándose esto en los altos índices de reprobación y deserción escolar.

¿Qué ha hecho últimamente nuestro gobierno en México? A nivel federal ha implementado programas como la Cruzada contra el hambre, Solidaridad, Oportunidades, ahora Prospera. A nivel de educación Media Superior programas de becas, becas de ingreso, de excelencia, de no abandono escolar, de transporte, etc. También el Programa de Tutorías, MONEDA01el cual busca acompañar académicamente al alumno durante su estancia en el plantel y así abatir los altos índices de reprobación y deserción, pero tampoco, al menos en mi plantel no ha dado los resultados esperados.  ¿De qué han servido estos programas a nivel federal y de becas? Han sido solo pálidos paliativos, cuyo impacto social no se ha notado significativamente. ¿Qué debe hacer el gobierno a nivel federal? Mejorar el ingreso económico de las familias, principalmente eliminando los altos índices de corrupción en el manejo de los recursos económicos, naturales, etc.

¿Qué debemos hacer las familias, los padres de familia? Hacer conciencia, reflexionar, planificar nuestros ingresos de tal manera que sea la madre quien quede en casa al cuidado de la verdadera educación de los hijos (aunque luego se objete sobre la realización profesional de la madre, pero ese es otro cantar). En esto del recorte del gasto, sino observen, lo he observado; al ir de compras al supermercado, aquí en mi ciudad, un matrimonio o ama de casa estadounidense compran de acuerdo a una lista previamente planeada, un matrimonio o ama de casa mexicanos compramos sin ton ni son; eliminar gastos superfluos, por ejemplo en la comida tomar agua natural o de frutas preparada en casa en lugar del refrescote prieto “familiar” que dice unir a las familias. También adquirir ropa modesta, no de marca; la finalidad es cubrir adecuadamente el cuerpo.

Nunca como ahora, nuestra voluntad como compradores ha sido puesta a prueba con técnicas sofisticadas de mercadeo, y así encontramos anuncios televisivos, en el periódico, revistas, la Internet, etc., induciéndonos a comprar esto, a usar aquello, según para verse, sentirse mejor, etc. A los hijos debemos educarlos en la idea de la austeridad, sobretodo a las familias a quienes las circunstancias nos han ubicado en situación de apremio económico. Lastimosamente he observado a padres de familia haciéndoles creer a sus descendientes tener dinero, cuando no es así.

En conclusión, el sistema económico bajo el cual vivimos si afecta a las familias en cuanto a la formación en valores de los hijos, afecta al sistema educativo (por tanto, no somos los profesores los únicos culpables), afecta a la sociedad en general. Afecta a la madurez psicológica y emocional de nuestros jóvenes a nivel medio superior.

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